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lunes, 3 de diciembre de 2012

LA HAYA DEVUELVE A NICARAGUA MILES DE METROS DE MAR


 
Escribe Deylin Gutiérrez

Desde hace unos días el mapa de Nicaragua es más grande. La Corte Internacional de Justicia (ICJ) le concedió más de 100 mil kilómetros cuadrados en el mar Caribe, que durante muchos años estuvieron en posesión de Colombia, pero que legalmente no eran de ese país.



Todo comenzó en los años 80,  el primer Gobierno sandinista decidió desconocer un tratado entre Nicaragua y Colombia, firmado en 1928 (Bárcenas-Esguerra). En ese acuerdo Managua cedía a Bogotá la soberanía del archipiélago de San Andrés, ubicado en el mar Caribe, y por ese gesto obtendría del país suramericano una parte del mar que nunca fue definida.  

Durante los años que se firmó el tratado, Nicaragua estaba ocupada por el ejército de los Estados Unidos. Fue precisamente esa ocupación la que esgrimió el Gobierno nicaragüense para desconocer tal acuerdo en La Haya. 

La estrategia de Colombia 

Desde hace varias décadas y  por razones de la geopolítica, Colombia ha pretendido dominar las aguas del Caribe central. La plataforma continental nicaragüense  es una de las más grandes de los países caribeños y una de las más ricas en biodiversidad. Colombia empezó su estrategia de dominación en Honduras, vecino de Nicaragua en el norte, pero no le fue bien.  

En diciembre de 1999 el Gobierno de Nicaragua, reaccionó airado después de que Tegucigalpa y Bogotá ratificaran el tratado (Ramírez-López) en el que definían sus fronteras en el Atlántico, y en el que se lesionaban los intereses de Managua. Esa delimitación despojaba a Nicaragua de unos 130 mil kilómetros cuadrados de plataforma marítima.

Nicaragua demandó a Honduras ante la Corte de la Haya para que suspendiese la ratificación de ese tratado, y de paso delimitase el espacio marítimo de ambos países en el Caribe. En 2007 el tribunal internacional estableció los límites de los dos países centroamericanos que no fueron precisamente los que decía el acuerdo Ramírez-López. 

Con esas cartas jugadas  en el escenario internacional, Nicaragua decidió ir a por Colombia. El 6 de diciembre del 2001 el país centroamericano demandó al Estado colombiano en La Haya para que éste organismo le devolviese la soberanía sobre el grupo de islas que estaban en posesión del país andino gracias al acuerdo firmado en 1928, y además que definiera el límite fronterizo entre ambos países.

En un complejo proceso judicial, que duró más de diez años, la Corte falló finalmente el pasado 19 de noviembre.  El máximo tribunal reconoció la soberanía de Colombia sobre ese grupo de islas que Nicaragua reclamaba como suyas, sin embargo le cedió al país centroamericano una importante porción de más de 100 mil kilómetros cuadrados que Bogotá explotaba desde hacía mucho tiempo.
El país andino mantiene la soberanía sobre las islas, pero perdió parte de su territorio marítimo. 

Nicaragua en el banquillo de La Haya

Nicaragua es el país centroamericano que más ha recurrido a la Corte Internacional de Justicia (ICJ). La mayoría de veces que ha ido lo ha hecho para demandar temas de delimitación marítima, pero también ha asistido por temas políticos.

El país centroamericano se estrenó en La Haya en 1958 cuando fue demandado por el Gobierno de Honduras para que reconociese una resolución emitida por el Rey de España en 1906 en el que se determinaba la frontera entre ambos países.

Pero el caso más importante que le ha tocado enfrentar a Nicaragua fue la demanda que interpuso contra el Gobierno de los Estados Unidos en abril de 1984. Nicaragua logró demostrar ante la Corte Internacional que el Gobierno de Washington había violado el derecho internacional al financiar la guerra de los años 80 en contra del pueblo nicaragüense.   

De las once veces que Nicaragua ha estado sentada en el banquillo de La Haya, nueve   ha  sido como demandante o como demandado por otro país de la región centroamericana, excepto en el caso de los Estados Unidos, y solamente tres lo ha hecho como parte de un conflicto entre otros  países.   

Deylin Gutiérrez Pérez (Nicaragua) es egresado del Máster en Comunicación Periodística, Institucional y Empresarial de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Además, es periodista y escribe sobre temas internacionales relacionados con Centroamérica y trabaja en proyectos de comunicación 2.0. 

miércoles, 2 de mayo de 2012

LA CUMBRE DE LOS HOMBRES DE NEGRO


 
Escribe Deylin Gutiérrez

Llegaron a Colombia días antes de la Cumbre. No asistían en calidad de invitados, pero alguno disfrutó más que los convocados. No pisaron la alfombra roja desplegada en la pista de aterrizaje del aeropuerto, pero si las baldosas del Pleyclub.



Se trata de  un grupo de escoltas del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama que han provocado un verdadero escándalo político en ese país por contratar a prostitutas en la ciudad colombiana de Cartagena. Lo hicieron en los días previos a la llegada del mandatario estadounidense para participar en la VI Cumbre de las Américas. Se conoce también que en este caso estarían involucrados otra decena de militares estadounidenses.

En los comentarios informales de la Cumbre que se realizó a mediados de abril en la ciudad colombiana de Cartagena, se habló de Cuba, del conflicto entre Argentina e Inglaterra por el reclamo de las Malvinas y de la despenalización de drogas en Latinoamérica. Pero también se comentó la juerga que habían montado los escoltas de Obama en Colombia. 

Y es que los agentes secretos que forman parte de la guardia pretoriana del presidente estadounidense presumieron durante esa noche de trabajar para Obama, mientras se divertían en un club de alterne. Se conoció que al menos dos de esas mujeres que estuvieron con los escoltas en el puticlub, luego fueron contratadas por éstos para pasar la noche en el hotel donde se alojaban. 
   
La mañana siguiente de la juerga, una de las prostitutas que pasó la noche con uno de los agentes le solicitó el pago por los servicios prestados. El estadounidense se negó a pagar la cantidad que había prometido a la mujer, y así empezó lo que sería otro capítulo más de los escándalos sexuales que involucran a los Servicios Secretos de ese país.

La prostituta habla del escándalo

Una  prostituta, de 24 años y madre soltera es hoy la protagonista de la polémica que tiene con la moral por los suelos a esa organización.  Esa mujer que pasó la noche con uno de los escoltas de Obama contó recientemente al periódico The New York Times lo que sucedió aquel día en Colombia.

Según su versión,  ella y unas amigas fueron abordadas por un par de extranjeros en una discoteca (aunque se conoce que fue en un burdel), quienes les invitaron a sentarse con ellos y tomarse unas botellas de vodka. Fue durante esa fiesta que uno de los agentes de seguridad le propuso ir a su habitación en el hotel Caribe.
 
Durante el viaje de la discoteca al Hotel “Le dije que debía darme un regalo, él preguntó de cuánto se trataba y yo le dije que de 800 dólares” confesó la mujer al periódico.

A las 6 de la mañana del día siguiente, ambos fueron despertados por una llamada de la recepción del hotel solicitando que la mujer abandonara la habitación (por reglamento las prostitutas en Colombia solo pueden estar hasta las 6  de la mañana). 

La acompañante pidió al agente de seguridad que le diese el dinero pactado por los servicios sexuales prestados aquel día pero éste se negó, pues alegaba que cuando llegaron al acuerdo él estaba borracho. Sin embargo, después de tantas discusiones cedió a la petición y  le entregó solamente 30 dólares.

Esa situación provocó que la prostituta se enfadara y le exigiera a gritos que cumpliera con lo acordado y que le diera los 800 dólares que le había prometido, pero el escolta no hizo caso.  Tras varios minutos de altercado en la habitación ambos salieron al pasillo del hotel y continuaron discutiendo. Las otras prostitutas que salían a esa hora de otras habitaciones, se encontraron con aquella escena y se unieron  al reclamo de su colega, aunque no consiguieron ningún resultado y tuvieron que salir del lugar.  

Al llegar a la recepción, la reclamante se encontró con un agente policial a quién le comentó lo sucedido con el escolta de Obama. Minutos más tarde ambos regresaron a la habitación del estadounidense para intentar mediar y evitar que aquel escándalo trascendiera a la opinión pública. Sin embargo, lo único que consiguió el policía colombiano fue que el funcionario norteamericano reuniese entre sus colegas 225 dólares más y entregárselo a la mujer para que se terminara la historia. 

La prostituta, que prefiere que la llamen “escort o acompañante de lujo” pues entiende que cobrar más dinero la hace diferente del resto de trabajadoras sexuales, confesó al periódico que los agentes “nunca le dijeron que estaban con Obama. Eran muy discretos”. 

Los errores de los agentes secretos

En los últimos años el Servicio Secreto de los Estados Unidos ha estado rodeado de escándalos de todo tipo que han puesto en duda la credibilidad de esa organización.

En noviembre del 2009 una pareja burló todos los controles de seguridad de la Casa Blanca y consiguió colarse en la primera cena de Estado que ofrecía el presidente Obama al primer ministro de la India  Manmohan Singh.

La pareja de intrusos, conocidos en los círculos sociales y deportivos de Washington posó frente a los camarógrafos de la Casa Blanca, junto al vicepresidente estadounidense Joe Biden y el secretario de Gobierno de Obama. Esas fotos fueron publicadas posteriormente en sus cuentas de Facebook y Twitter donde además contaron los detalles de cómo se colaron en la cena de gala.

Los Servicios Secretos también se vieron involucrados en un incidente durante los juegos Olímpicos del 2002 celebrados en Salt Lake City.  En esos días un agente que compraba un souvenir en una tienda de patinetas, dejó olvidado un plan detallado para la seguridad del vicepresidente Dick Cheney y su familia. 

Pero los problemas con los Servicios Secretos vienen de lejos, pues uno de los casos más emblemáticos y que puso en entredicho la profesionalidad de esa organización, ocurrió el 14 de abril de 1856 en Washington, con el asesinato del presidente Abraham Lincoln.

Ese día un actor de Maryland disparó un tiro en la cabeza a Lincoln, quien había asistido junto a su esposa para ver una ópera en el teatro Ford. El policía asignado esa noche, a la seguridad del presidente, se había movido para buscar un mejor sitio, lo cual facilitó la tarea del asesino. 

En cualquier caso, los  hombres de negro que acompañan ahora al presidente y a su familia siempre han estado involucrados en escándalos públicos y sobretodo de orden sexual, y eso al parecer  ha sido una constante en su historia. Los investigadores de esas  historias cuentan que una de las estrategias para frenar la pérdida de credibilidad de los Servicios Secretos ha sido el reclutamiento de mujeres para trabajar en esa organización.

Deylin Gutiérrez Pérez (Nicaragua) es egresado del Máster en Comunicación Periodística, Institucional y Empresarial de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Además, es periodista y escribe sobre temas internacionales relacionados con Centroamérica y trabaja en proyectos de comunicación 2.0.