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lunes, 17 de noviembre de 2014

EL GRAN CANAL DE NICARAGUA: UN PROYECTO DE 50.000 MILLONES DE DOLARES PLAGADO DE OPORTUNIDADES, NO POCOS PROBLEMAS Y, POR AHORA, CON ALGUNOS MISTERIOS

Escribe José Luís Mingo

Mi  buen amigo Deylin Gutiérrez,  el gran periodista nicaragüense, ha llamado mi atención sobre un tema al que, embebido en el devenir de lo cotidiano,  hasta ahora no había dado la  importancia que tiene, ahora en sus comienzos para Nicaragua y luego, cuando entre en  actividad, para el bienestar de Centroamérica, para el comercio marítimo e incluso para el ajuste del mapa geopolítico mundial, el Gran Canal de Nicaragua. 

En consecuencia, he dedicado un tiempo a tratar de comprender, buceando en informaciones múltiples, aunque no demasiadas, contradictorias y seguro, para unos u otros,  interesadas,  lo que  realmente es el proyecto del Gran Canal y  lo que, de llegar a construirse, puede ser y significar  en el futuro.

Este artículo, aunque largo, es un mero y corto resumen de lo que ahora sé sobre el proyecto del Gran Canal y, sobre todo, la exposición de lo que no sé sobre  no pocas cuestiones cuya solución implica o implicará la toma de  decisiones muy difíciles de adoptar  por quiénes tienen  el poder de decisión y muy costosas de aceptar por una parte significativa de la sociedad nicaragüense y centroamericana, además de los ecologistas del mundo entero.

Comenzamos con tres  datos significativos:

Nicaragua tiene una  superficie de  130.000 Km2, una población de 6 millones de habitantes y un PIB per cápita de 1.800 $. Los mismos datos para Panamá, el país que cruza el Canal de Panamá: 75.000 Km2 de superficie, 3,8 millones de habitantes y un PIB per cápita de 11.036 $.Y, evidentemente de ello se desprende que Nicaragua no es hoy un paraíso de riqueza y bienestar y  que es mucho menos rico que Panamá.
 
 Y ahora el tema del Gran Canal de Nicaragua:

En primer lugar, decir que uno, acaso el principal anhelo colectivo de los nicaragüenses, desde el siglo XIX e incluso del XVIII,   es  la construcción del Gran Canal de Nicaragua y que este anhelo, ha sido  objeto de una decena de proyectos,  desde  antes de que se pensase en el Canal de Panamá, que nunca han  llegado a ser realidad.

Sin embargo ahora las cosas han cambiado o, al menos, parece que han cambiado: El 7 de junio de 2013 el Sr. Ortega, Presidente sandinista de Nicaragua, otorgó  a la empresa HK     Nicaragua Canal Development  la  concesión, por 50 años renovables  por otros 50  del Gran canal de Nicaragua, y el día 13 del mismo mes, en  un debate de tres horas, la Asamblea, dominada por el partido sandinista,  aprobó  la Ley Especial para el Desarrollo de Infraestructura y Transporte Nicaragüense atingente a El Canal, Zona de Libre Comercio e Infraestructuras Asociadas" que ratifica la decisión del Presidente de la República.

La decisión del Parlamento de Nicaragua implica la construcción y explotación por la mencionada empresa del  Gran Canal que, con una longitud de 278 kilómetros, una anchura de entre 230 y 500 metros y una profundidad media de 29 metros, unirá el Océano Pacífico con el Océano Atlántico; además del Gran Canal, el Presidente y la Asamblea de Nicaragua han concedido  a  la misma empresa  el desarrollo y explotación de dos grandes puestos;  un oleoducto para unir los litorales de los dos océanos, un ferrocarril con similar recorrido, un aeropuerto internacional, dos complejos turísticos y, dicho con palabras sencillas,  otros negocios que el Sr.  Wang Jing propietario de    HK     Nicaragua Canal Development  considere oportuno emprender.
 
El monto económico del proyecto  asciende a 50.000 millones de dólares americanos, nueve veces más de lo que va a costar la ampliación en curso del Canal de Panamá. Esta enorme  cifra es global  y su  desglose por el momento desconocido.

Es interesante resaltar  que el  coste del Gran Canal de Nicaragua, ha sido fijado do sin que existan estudios geológicos conocidos de los terrenos por los que va a pasar,  no se ha realizado o, al menos, no se ha publicado,  ningún  estudio completo  sobre el impacto  en el medio ambiente que se producirá en el lago Cocibolca, el segundo mayor de América, en el que hay que excavar una zanja   que baje una media de 16 metros el suelo del lago, en un ancho  de 200 o 300 metros, a lo largo de más de 100 kilómetros y eso sin que se sepa si el suelo es de  arenas  blanda, rocas volcánicas o durísimos granitos. Bien es verdad que por muy grande que sea la obra, hoy la tecnología ya disponible  por  no pocas empresas constructoras en el mundo puede hacer la obra propuesta e incluso otras mayores, en poco tiempo si se dispone de la financiación adecuada.

Evidentemente, el posible impacto en  el medio ambiente preocupa muchísimo a un número incierto pero sin duda muy numeroso de ciudadanos de Nicaragua y a  los expertos medioambientales que temen una gran catástrofe ecológica en la que no se descarta  la desaparición de casi toda la vida vegetal y animal del lago. En mi opinión, por lo que he leído,  probablemente los expertos tienen mucha razón, el lago  Cocibolca va a quedar muy dañado por las obras del canal. Pero, la realidad actual es que el lago ahora está tan deteriorado que ya es imposible su recuperación a niveles ecológicamente “razonables”, más aún, en estos momentos, “sin hacer añadir nada malo a lo malo que se está haciendo”, ecológicamente, el Cocibolca está perdido. Detener  la destrucción el lago y recuperarlo ecológicamente es económicamente un imposible para Nicaragua y, acaso, sean las obras del canal y su rentabilidad posterior, lo que pasados bastantes años permita a los nicaragüenses volver a tener lo que fue en otro tiempo una maravilla de la naturaleza.

En cuanto a la rentabilidad económica del proyecto, los expertos en tráfico marítimo expresan  opiniones de todo tipo,  desde los optimistas que estiman que entienden que las previsiones de crecimiento del tráfico marítimo hacen pensar que el canal puede generar importantes beneficios en pocos años hasta los que piensan que harán falta más de treinta años para que el nuevo canal sea rentable. Bien es verdad que  el Canal de Panamá tardó casi cuarenta años desde su puesta en funcionamiento en convertirse en la mina de oro que ha sido y seguirá siendo con su actual ampliación, desde la mitad del siglo XX hasta nuestros días. Y, en cualquier caso, desde ya, se van a crear muchos miles de puestos de trabajo y un chorro enorme de dinero va impulsar la economía nicaragüense con una fuerza que nunca ha tenido y propiciar una etapa de bienestar también hasta ahora desconocida.

Bien es verdad que el tema de la rentabilidad del Gran Canal podría ser secundario para la empresa concesionaria si, como estiman algunos expertos en geopolítica, construirlo y administrarlo es,   o puede ser,  parte de una extraordinaria  apuesta estratégica de China en su carrera para alcanzar el liderazgo mundial, en lo económico y en lo político,  antes de que termine el siglo XXI.

En cualquier caso, sea cual sea la rentabilidad inicial del Gran Canal de Nicaragua y si es o no es tema estratégico chino, la realidad para los nicaragüenses, repetimos,  es que supone muchos miles de puestos de trabajo directos e indirectos  y  muchísimos millones de dólares que de un modo u otro se va a ingresas en su bolsillo la sociedad nicaragüense. 

Aspecto interesante en todo el proyecto  es que la entrega de la Concesión haya  sido directa, es decir, se ha otorgado  a  HK Nicaragua Canal Development  sin que  nadie, persona, empresa o consorcio nicaragüense o internacional,  haya  tenido la oportunidad de presentar propuestas para optar a  este proyecto, que será, si llega a término, sin duda uno de los más emblemáticos y costosos de los hasta ahora soñados en el siglo XXI.

Visto con ojos europeos esto puede parecer un disparate, pero también puede ser una magnífica muestra del sentido común del Presidente de Nicaragua, veamos el por qué de esta afirmación  con una simple pregunta: ¿Dispone el Gobierno de Nicaragua de la capacidad de gestión y del  dinero para elaborar un Pre-Proyecto, con inclusión de estudios de mercados, planificación del desarrollo del proyecto, zonas de influencia, de análisis de suelos, estudios del impacto  medio ambiental en todo el recorrido,  limitaciones, estimaciones de costes, tiempos de construcción, oportunidades de financiación, etc. y luego convocar y atraer a  grandes consorcios empresariales a pujar,  en un macro concurso internacional,  para la construcción y posterior explotación del Gran Canal? No, estoy seguro de que no, si al Presidente Ortega se le hubiera ocurrido esta idea hace diez años y hubiera tratado de ponerla en marcha, pienso  que se hubiera gastado el  dinero que no tiene y, lo que es peor, se estaría todavía muy lejos de  poner negro sobre blanco el contenido del Pre Proyecto.

Un tema relevante que atrae la atención de los críticos con el proyecto  es la escasa información  que hay sobre la  empresa concesionaria. De ella se sabe que bajo la presidencia del Sr. Wang Jing, es parte de un conglomerado con más  de veinte empresas interrelacionadas, con sedes  en distintos países, entre ellos China, Hong Kong, Islas Caimán, Holanda y  Nicaragua, con la particularidad de que solo una  de esas empresas tiene un capital superior a 50.000 $, sí  cincuenta mil, dólares;  la única con más capital, que es la  realmente importante y  la base del imperio y de la riqueza del Sr. Wang Jing,  es la telefónica china Xinwei, que, tiene un tamaño gigantesco y trabaja con intensidad  en proyectos de alta tecnología  para las Fuerzas Armadas y de Seguridad de la República Popular y menos  en el mercado de empresas y  particulares. Por supuesto, Xinwei puede arrastrar a muy importantes empresas chinas y transnacionales de otros países a participar en el proyecto.

En cuanto a los máximos responsables del proyecto, el Sr. Ortega, Presidente de Nicaragua y el Sr.  Wang Jing, lo que se sabe es que, el primero ha sido y es un prohombre de la Revolución Sandinista, un Líder Bolivariano, un Enemigo del Capitalismo y ello hace que parezca muy extraño que, sin explicar una palabra ni  contar con nadie, haya otorgado  durante 100 años  la concesión del Gran Canal de Nicaragua, dos grandes puertos, un ferrocarril, un oleoducto, dos grandes complejos turísticos y un aeropuerto internacional a una empresa  que es parte de un entramado empresarial chino, presidido por el segundo,  el Sr. Wang Jing, un hombre de 42 años  que vive en Pekin, dice viaja en un  jet privado Dassault Falcon 7x  y  que, según se dice,  los rumores que circulan en China, es un capitalista millonario, nieto de uno de los Grandes Ancianos,  que goza de  muy buenos contactos en  el mundo empresarial, político y militar de la República Popular.

Evidentemente, de lo anteriormente expuesto,  podemos concluir que el proyecto del Gran Canal de Nicaragua y los subproyectos que tiene asociados, aunque apasionante y, si llega a construirse fundamental para el futuro de Nicaragua y acaso de todo el mundo, está lleno de misterios: sus características técnicas, su impacto medioambiental, lo qué va a pasar con la gente que vive  a lo largo de la inmensa zanja que va a cortar en dos la tierra de Nicaragua, cuales son las empresas que  van a mover las tierras y  construir  lo mucho que hay que construir, las que van a realizar la explotación, los inmensos costes y su financiación, el por qué un revolucionario anticapitalista ha concedido a un rico capitalista chino el Gran Canal de Nicaragua que es, desde siempre, el sueño colectivo de los nicaragüenses.

Y, para terminar, otro tema: en Nicaragua existe un serio   malestar en la sociedad que se expresa en las calles y  parece  crecer  cada vez más y  va camino de alterar  la convivencia social. Además, las autoridades de Costa Rica, frontera sur de Nicaragua y las de Panamá  no parecen satisfechas con el proyecto y cualquiera puede pensar que dentro de sus posibilidades estos países añadan dificultades para reducir el impacto negativo que para sus intereses puede  tener la construcción y puesta en actividad del gran Canal de Nicaragua.

Nota: 

Para conocer más sobre el tema  del Gran Canal de Nicaragua, vale la pena leer el artículo de Deylin Gutiérrez Acariciando el sueño del Canal Interoceánico, en la revista Nicaraocalli, que puede verse en  la dirección: http://nicaraocalli.wordpress.com/2013/10/23/acariciando-el-sueno-del-canal-interoceanico-deylin-gutierrez/

Gran cantidad de información y opiniones sobre el proyecto, especialmente en sus visiones menos positivas, se encuentra  en el  Confidencial Digital de Managua y cuya dirección electrónica es http://www.confidencial.com.ni/

 
José Luís Mingo Zapatero (España) es profesor del Máster en Comunicación Periodística, Institucional y Empresarial de la Universidad Complutense de Madrid. Profesionalmente es consultor de empresas.

lunes, 12 de agosto de 2013

URUGUAY DA EL PASO EN CENTROAMÉRICA

Escribe Deylin Gutiérrez
 

El pequeño país suramericano, que cuenta con más de tres millones de habitantes ha conseguido lo que otros países llevan meses intentando. Uruguay ha aprobado un proyecto de ley para legalizar el consumo, la venta y la distribución de la marihuana. La propuesta de regulación fue ratificada con 50 votos a favor y 46 en contra, y permitirá al Estado uruguayo controlar el negocio del cannabis y dar  licencias a empresas para que la produzcan y la distribuyan.


Si el proyecto se aprueba definitivamente, ahora está en el Senado, Uruguay se convertiría en  el primer país del mundo que gestionará la producción y distribución de la marihuana para usos recreativos. La legislación de ese país, vigente desde 1974 permite el consumo, pero prohíbe la producción y el comercio de esa planta.

La medida adoptada por el país suramericano es un punto de inflexión importante en la lucha contra el narcotráfico y puede ser un modelo a seguir para varios países iberoamericanos que buscan desesperadamente alternativas para frenar la violencia en sus territorios.

El debate sobre la despenalización de las drogas se está imponiendo con fuerza en toda América y es la primera que un Estado del continente adopta una posición contraria a la política de Washington que fue el que diseñó, a principio de los años 70, los lineamientos para combatir el narcotráfico. 

Un presidente que no se ha vuelto viejo 

El presidente de Uruguay, José Mujica (78 años) defendió la legalización de la marihuana en su país con estos argumentos: la sociedad se ha vuelto vieja al no comprender que las drogas siempre han estado ahí, que no las ha inventado el Gobierno y que existe un mercado ilegal que habrá que controlar. 

“Yo soy antiguo y viejo… Nunca en mi vida probé un porro (cigarro de marihuana), pero me doy cuenta, me tengo que rejuvenecer las neuronas y darme cuenta, cuál es la vida de los muchachos” reconocía el mandatario hace unos días a la prensa. 

Mujica hizo una diferenciación entre la drogadicción y el narcotráfico. El primero  es un asunto de salud pública que el Estado está en la obligación de resolver y el segundo un problema derivado de esa ilegalidad, que ha esclavizado a miles de personas y que ahora pagan las consecuencias. 

El debate empezó en Guatemala 

Uruguay, Colombia y Guatemala, han sido los países iberoamericanos que han puesto en el debate público el tema de la despenalización de las drogas. Sin embargo, el primero que alzó la voz para hablar sobre ese fenómeno social fue el presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina.

El mandatario guatemalteco propuso a la comunidad internacional que el problema de las drogas se abordará como un asunto de salud pública y como una alternativa para resolver el tema de la violencia en su país.

La región centroamericana que ha sufrido en los últimos años las consecuencias directas del narcotráfico es en la actualidad una de las zonas más violentas del mundo. 

La propuesta de Pérez Molina tuvo resonancia en todo el continente americano, sin embargo nadie se atrevió a ponerle el cascabel al gato, solamente obtuvo velados apoyos a su propuesta, pero sin ningún resultado concreto. 

La opinión de la OEA y la ONU 

La Organización de Estados Americanos (OEA) que hasta hace algunos meses mantuvo una posición timorata sobre el tema de la despenalización de las drogas en la región, avaló recientemente el debate sobre la regulación de la marihuana en Uruguay y consideró que es una “estrategia que vale la pena ensayar” para abordar la lucha contra el narcotráfico.

El organismo internacional reconoce que desde hace dos años hay una actitud más abierta para abordar un diálogo sobre las actuales políticas contra este problema social y que hay una disposición a “experimentar enfoques no tradicionales” sobre este tema.

A los que no les ha sentado bien la noticia sobre el control de la marihuana en Uruguay ha sido a la Organización de Naciones Unidas (ONU). Estos han advertido a las autoridades de ese país, que si ese proyecto se convierte en ley,  podría violar tratados internacionales de los que Uruguay es signatario.

Para la ONU la propuesta del país suramericano contravendrá los tratados internacionales sobre el control de las drogas e instó al Gobierno de ese país a cumplir con los acuerdos internacionales, los que limitan el uso de drogas con fines médicos y científicos. 

La marihuana y los Estados Unidos 

A pesar de que los Estados Unidos ha sido uno de los países que se ha opuesto a la legalización de las drogas en el continente, y por el contrario ha apostado por la política de acoso y derribo, como las que se vienen aplicando en México desde hace ya varios años, el consumo de la marihuana es legal en varios Estados.

El presidente Barack Obama, quien en un libro de memorias reconoció haber fumado marihuana cuando era joven, se refirió por vez primera sobre ese tema y dijo que no era prioridad para su Gobierno perseguir a los consumidores de esa droga, sobre todo en aquellos Estados en las que se había legalizado.

Y es que en los Estados Unidos hay 19 estados que han legalizado el consumo de marihuana. Los últimos  y los más polémicos han sido los de Colorado y Washington, pues se convirtieron en los primeros en legalizar el consumo de cannabis con fines de recreación. En los otros 17 Estados es legal para usos médicos y se habla de que otros podrían adoptar esta medida.

Está por verse, si la propuesta uruguaya acabará siendo un modelo a seguir para el resto de países del continente, que están sufriendo los efectos del narcotráfico, de momento, para bien o para mal, ya se dado el paso, aunque el camino sea largo y tortuoso, creo que van en la dirección correcta. 

Deylin Gutiérrez Pérez (Nicaragua) es egresado del Máster en Comunicación Periodística, Institucional y Empresarial de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Además, es periodista y escribe sobre temas internacionales relacionados con Centroamérica y trabaja en proyectos de comunicación 2.0. Es autor del blog: tropecientaspalabras.wordpress.com 

lunes, 24 de junio de 2013

EL SUEÑO CHINO QUE DESEMBARCARÁ EN NICARAGUA



Escribe Deylin Gutiérrez

Ni la fumarola del volcán Momotombo en Managua, plasmada en un sello postal hace muchos años y una de las pruebas de peso para que los senadores estadounidenses rechazaran la idea del canal por Nicaragua, ni los movimientos sísmicos que han sacudido al país en los últimos días, han sido suficientes para parar lo que al parecer será la obra más importante de infraestructura de la historia nicaragüense.


El jueves 13 de junio, el parlamento de ese país centroamericano (6.071.045 habitantes), controlado por el partido oficialista Frente Sandinista, del presidente Daniel Ortega, otorgó a un empresario chino la concesión para la construcción de esa obra que partirá en dos al país.

La concesión establecida en la Ley Especial para el Desarrollo de Infraestructura y Transporte nicaragüense atinente al canal, Zonas de Libre Comercio e Infraestructuras Asociadas, le fue otorgada a la compañía china NK Nicaragua Canal Development Investment Co. Ltd., cuyo propietario es el joven empresario Wang Jing.

El proyecto fue concedido a los chinos por 50 años, prorrogable por otros 50 de acuerdo a la voluntad del ejecutivo, y está valorado en 40 mil millones de dólares. En la primera etapa se contempla la elaboración de un estudio de factibilidad o viabilidad que determinará entre otras cosas, la ruta por donde se construirá el canal.

La mega obra, que podría sacar a Nicaragua de la pobreza en los próximos 15 años, incluye la ejecución de varios proyectos como un canal tradicional para naves y dos puertos, uno en el Atlántico y otro en el Pacífico. Además, se pretende construir un oleoducto, una vía férrea para el transporte de cargas, que una las dos costas, dos zonas de libre comercio y un aeropuerto internacional.


La disconformidad de los empresarios

A los empresarios nicaragüenses aglutinados en el Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP), quienes han sido uno de los principales aliados estratégicos del Gobierno de Ortega, no les ha gustado mucho la idea de que no se les haya tomado en cuenta en el proyecto.

El presidente del empresariado nicaragüense, José Adán Aguerri, dijo que interpondrán un recurso de inconstitucionalidad parcial contra la Ley del Canal, porque según estos la normativa viola varios artículos de la constitución. A ellos, les preocupan los procedimientos en las expropiaciones y la violación de la autonomía jurídica, técnica y administrativa del Banco Central de Nicaragua (BCN).

El acuerdo con el empresario chino contempla que el Estado nicaragüense renunciará a su derecho de inmunidad soberana y aceptará responder con sus bienes, incluidas las reservas depositadas en el BCN, ante un eventual juicio en el que resultase perdedor.


Los asesores ambientalistas están preocupados

El proyecto del canal ha generado preocupación también entre los ambientalistas nicaragüenses y centroamericanos porque consideran que la construcción de ese proyecto provocará una catástrofe ecológica, destruirá numerosos ecosistemas y pondrá en riesgo el abastecimiento de agua potable.


Jaime Incer Barquero, asesor presidencial para temas ambientales y una de las voces más respetadas para hablar del medio ambiente en la nación, advirtió que si el canal pasa por el Gran Lago de Nicaragua o Lago Cocibolca (de 8 mil kilómetros cuadrados y el más grande de Centroamérica) tal y como está previsto en las distintas rutas que se han establecido antiguamente, este correría peligro debido al cambio climático y a las debilidades en las cuencas del lago.

En esa misma línea se ha manifestado la Alianza Nicaragüense ante el Cambio Climático, que agrupa a 20 organizaciones ambientales, cuando afirman que con la concesión, la compañía de Hong Kong recibirá el derecho de "extender, expandir, dragar o reducir cuerpos de aguas y recursos sujetos a protección y conservación".


Esperando el sueño del canal

Aunque la construcción del canal interoceánico en Nicaragua ha despertado una fiebre canalera en los otros países de la región centroamericana, la ruta por suelo nicaragüense ha estado señalada desde hace algunos siglos por los exploradores y por los gobiernos.

En 1524, el conquistador español Hernán Cortés le escribió a Calos I de España y V de Alemania. En la carta le habló del Río San Juan de Nicaragua, ese que nace en el Lago Cocibolca y que desemboca en el Mar Caribe, y le escribió: "El que posea el paso entre los dos océanos podrá considerarse dueño del mundo".

Muchos años después, el empresario estadounidense Cornelius Vanderbilt aprovechó la "Fiebre del Oro de California" y abrió una ruta por Nicaragua para transportar mercancías desde New York hasta San Francisco. Esa ruta, que inicialmente se hacía por lo que hoy es el Canal de Panamá, le ahorraba al empresario el 50 por ciento del valor del viaje y le acortaba casi mil kilómetros de distancia.

Pero, la primera vez que Nicaragua estuvo más cerca de tener un canal, fue a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Los franceses estaban interesados en construir uno en Centroamérica, tenían la experiencia necesaria pues venían de construir el de Suez y pretendían repetir la obra en Panamá. Hicieron los estudios necesarios, pero por intereses políticos, fracasaron a pesar de que habían avanzado en las obras.

Fue en ese momento que los Estados Unidos, los que inicialmente apoyaban la idea de construir el canal en Nicaragua, apostaron por Panamá, no sin antes asegurarse de que Nicaragua no construiría otro para no hacerle la competencia. El 15 de agosto de 1914, fue inaugurado el Canal de Panamá. Ese día no fue tan agradable para los nicaragüenses, sobre todo porque veían escapar uno de sus sueños. 

Después de varios años, intentaron superar aquella derrota, y se inventaron varios estudios de factibilidad o viabilidad que no llegaron a buen puerto porque Estados Unidos nunca quiso despertarlos de aquel sueño canalero. Los que sí lo hicieron fueron los chinos, o eso es lo que parece. 

Deylin Gutiérrez Pérez (Nicaragua) es egresado del Máster en Comunicación Periodística, Institucional y Empresarial de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Además, es periodista y escribe sobre temas internacionales relacionados con Centroamérica y trabaja en proyectos de comunicación 2.0. Es autor del blog: tropecientaspalabras.wordpress.com 

lunes, 28 de enero de 2013

OBAMA, LAS ARMAS Y CENTROAMÉRICA

Escribe Deylin Gutiérrez

No sabemos si llegarán a buen puerto, pero la ofensiva contra las armas que lanzara recientemente el presidente Obama beneficiará de alguna manera a la seguridad de México y Centroamérica. Las autoridades de la región se han quejado de que la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado no tendría sentido mientras los Estados Unidos no pusiera de su parte en el tema. Y en eso llevaban razón.


Sostienen que no es posible que en la batalla contra la delincuencia organizada, la región ponga los muertos y que los Estados Unidos -que es el último eslabón de la cadena sangrienta- solamente hagan declaraciones de buenas intenciones para atajar el problema.

Sobre todo cuando el mismo Obama reconocía públicamente que el 90 por ciento de las armas que obtienen los criminales mexicanos -y que luego se han trasladado a Centroamérica- provienen de los Estados Unidos.

La causa de la inseguridad de la región la tienen en parte las armas. Las legales y las ilegales. Las que entran y salen sin ningún control, y que en alguna ocasión fueron introducidas por el mismo gobierno de los Estados Unidos, como es el caso Fast and Furious en el que miles de armas entraron de manera ilegal en México.

Un estudio sobre la delincuencia organizada en Centroamérica y el Caribe elaborado por la Naciones Unidas en  septiembre del 2012 refiere que el 77 por ciento de los homicidios ocurridos en la región se producen con armas de fuego y que detener el flujo de armas hacia los criminales debería ser una prioridad para las autoridades. 

La mayoría de armas que hay en la región han sido compradas legalmente en los Estados Unidos. Aunque algunas fueron traficadas, muchas de éstas son importadas con sus documentos en regla y sólo más tarde son desviadas al uso ilícito.  

En general los rifles de asalto, no son los que más se utilizan en la delincuencia urbana. Sí lo son las pistolas, por ser más fáciles de ocultar, más fáciles de usar a corta distancia y más efectivas para casi todas las tareas de los criminales.  


El informe de la ONU calcula que en Centroamérica hay unos 2.2 millones de armas de fuego registradas,  de las cuales 870 mil están en manos de las fuerzas de seguridad y 1.4 millones están registradas por civiles. Además estima que hay unos 2.8 millones de armas que no están controladas.

En Centroamérica no habría necesidad de traficar armas, si tomamos en cuenta que ya están aquí. Son en muchos casos, una herencia de la guerra de los años 80 y 90. Sin embargo, en la coyuntura actual la ubicación de esas armas y su demanda  no es la misma. 

Salvo en circunstancias excepcionales, no hay una relación directa entre las armas de fuego de alto calibre y los homicidios ocurridos en la zona. La mayoría de los crímenes se producen con armas cortas. 

En Honduras, uno de los países más violentos del mundo, el 63 por ciento de las pistolas incautadas entre 2008 y 2011 fueron las de 9mm y solamente se incautaron un 4 por ciento de los rifles de asalto. Lo que determina que el problema no son los rifles de asalto si no los revólveres.

Está por verse si esas medidas que anunció el presidente Obama van a surtir efecto en una región que se desangra todos los días por la violencia y el crimen organizado. Lo único que está claro es que no será una batalla fácil para el presidente estadounidense y que en el camino pueden pasar muchas cosas.
   
Deylin Gutiérrez Pérez (Nicaragua) es egresado del Máster en Comunicación Periodística, Institucional y Empresarial de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Además, es periodista y escribe sobre temas internacionales relacionados con Centroamérica y trabaja en proyectos de comunicación 2.0. Es autor del blog: tropecientaspalabras.wordpress.com